Fuente original http://blogs.elpais.com/simetrias/2012/01/atrapa-a-un-fantasma.html
sábado, 4 de febrero de 2012
La clase de médicos de los que se fían muchos otros médicos.
Fuente original http://blogs.elpais.com/simetrias/2012/01/atrapa-a-un-fantasma.html
viernes, 7 de octubre de 2011
¿Por qué IFMSA Spain finalmente no asistió al encuentro de la SEDEM?
Se recomienda encarecidamente al lector poco cercano a este blog -y al movimiento que representa- que eche un ojo al Manifiesto patrocinio zero.
Definitivamente, sería interesante contar con un logotipo similar al que tenemos "por una blogosfera sanitaria libre de humos industriales/empresariales" enfocado a este tipo de congresos formativos. De hecho, un día cualquiera, aparecerá colgado en la columna derecha de nuestro blog más que probablemente...
Un saludo triste, por las situaciones que se repiten y los compañeros que no escuchan...
viernes, 12 de agosto de 2011
Decálogo para una formación independiente
lunes, 2 de mayo de 2011
Formaciones variadas y variopintas...
Javi Padilla dándolo todo con su charla introductoria a este nuestro maravilloso mundo farmacriticón en las Jornadas Capitalismo y Salud 1.0 (click aquí) de la mano de los estudiantes de Cádiz.
Y también este fin de semana, sin venir a cuento pero bien interesante, el post en el mismo blogcrítico por Mr. Barea acerca del Congreso de estudiantes de medicina del CEEM (Consejo Estatal de Estudiantes de Medicina (click aquí), ese ente que supuestamente nos representa a todos los estudiantes de medicina pero que, en ocasiones, no nos hace sentirnos bajo su capota....)
Salud (que falta nos hace)!
viernes, 15 de abril de 2011
un residente nos dice: SOS
Entre las líneas de actuación de Aquarius en el área de la nutrición, la salud y el bienestar destacan: la mejora de la calidad de vida y la salud de la población general, ayudando a mantener el equilibrio hídrico, promocionando un correcto consumo de líquidos para mantener una adecuada hidratación y el compromiso e interés por colaborar en la formación continuada de los profesionales de la nutrición, dietética y de la salud.
Las Jornadas, dicho sea de paso, se realizarán durante el mes de mayo en un precioso parador (pensión completa, of course) e incluye un viaje en globo por los alrededores. Dicen que desde las alturas todo se ve de otra forma. Sin duda es un buen aliciente para los jóvenes residentes que tienen que cumplir con su curriculum formativo. Todo por la Salud de la población general y por la Formación de nuestros profesionales.
Luego estamos nosotrxs, los farmacriticxs, que preferimos quedarnos en tierra para decir, alto y claro, que esto nos huele a humos industriales. Así que le damos las Gracias a nuestro Compañero (R1 de Medicina Interna) por hacer la Crítica y le decimos que siga así, que se permita siempre dudar y que no se deje engañar por ese lobo disfrazado -tan a menudo- de cordero.
Como dije una vez, ojalá todos los lobos fueran como Calcetines.
jueves, 31 de marzo de 2011
es peligroso ser estudiante e interesarse por la medicalización
FIRMADO:
martes, 22 de febrero de 2011
SUCIEDADES CIENTÍFICAS: LOS CENSURADORES Y LOS MANIPULADORES DE LA SOCIEDAD ESPAÑOLA DE CARDIOLOGÍA.

manipulador, ra.
3. tr. Intervenir con medios hábiles y, a veces, arteros, en la política, en el mercado, en la información, etc, con distorsión de la verdad o la justicia, y al servicio de intereses particulares.
censurador, ra.
1. adj. Que censura. U. t. c. s.
censura.
f. Dictamen y juicio que se hace o da acerca de una obra o escrito.
De manera angelical y bienintencionada, me andaba documentando sobre las novedades que aportaban las nuevas guías de la Sociedad Europea de Cardiología acerca de la FA.
Vi un vídeo en la página de la Sociedad Española de Cardiología de un médico que, como el que da un telediario, desglosaba una por una las bondades de los nuevos algoritmos. A la vez que lo hacía, iba pasando folios, en una relación aproximada de 1 a 1, una bondad por folio.
Habló de las nuevas cronologías para hacer clasificaciones teóricas, de la nueva escala de valoración para anticoagular, del papel de la ablación por catéter y cómo no, de los nuevos antitrombóticos y de Dronedarona (Multaq). El vídeo tiene fecha de Octubre de 2010 y puede que no se conociera nada de la hepatotoxicidad.
Yo había omitido el tufillo a conflicto de intereses que exhalaba la página web. Con poco entrenamiento, ya sabe uno cuándo la industria farmacéutica anda cerca. Yo veo una loncha de salmón ahumado en un Centro de Salud y sé que anda cerca. Veo una puesta en escena 2.0 bien maqueada y sé que anda cerca.
No quise ser mal pensado, y haciendo caso a los que me dicen que no puedo ser así ni ir así por la vida, escribí un comentario en el post, bien amable, expresando mi preocupación por el hecho de que aún obrando con buena conciencia, al tirar de hemeroteca, ese vídeo, afirmando que “la elección del tratamiento antiarrítmico ha de hacerse individualizada al paciente pero sobre todo buscando su seguridad y esto ha hecho [...] que dronedarona, que tiene un perfil de seguridad claramente mejorado frente a amiodarona, su precedesor [...] Y dronedarona por su perfil de seguridad ocupa un lugar muy muy prevalente”, resultaba un poco dañino para los jóvenes médicos en formación inocentes y bienintencionados como yo y para los higadillos de la población general. También les expresaba mi preocupación por el hecho de que una página que daba ese aspecto de pulcritud, de seriedad y de buen hacer, fiel reflejo de la sociedad (cardiológica y general) a la que sirven, no hubiera incluido entre sus contenidos hasta la fecha, ninguna información que alertara de la prescripción de este fármaco sin los controles analíticos necesarios.
Fuera de este debate, que no es el tema que me ocupa para haberme puesto a contar esta historia, el comentario que mandé fue publicado momentáneamente y retirado al día siguiente.
Hice un repaso de los comentarios de los post de la página y no pude hallar ni una crítica.
Como ya he dicho, estaba de buenas porque había aprendido que no se puede pensar mal de nadie, y menos de los compañeros. Les mandé otra amable nota que rezaba lo siguiente, habiéndome registrado previamente en la página, para evitar excusas ulteriores.
“Queridos compañeros de la Sociedad Española de Cardiología: Bienaventurados los que promovéis el avance de la ciencia, pero creo que no debiera hacerse a costa del paciente. Está bien afirmar en su día que "la elección del tratamiento antiarrítmico ha de hacerse individualizada al paciente pero sobre todo buscando su seguridad y esto ha hecho.... que dronedarona, que tiene un perfil de seguridad claramente mejorado frente a amiodarona, su precedesor... Y dronedarona por su perfil de seguridad ocupa un lugar muy muy prevalente". Esto leído hoy, nota de la Agencia Española del Medicamento a 24 de Enero de 2011 de por medio, y varios casos de lesiones hepáticas con dos trasplantes de hígado a sus espaldas, creo que hace que debierais rectificar este contenido. No he encontrado ninguna información posterior en vuestra página, por cierto, que hable de esta calamidad yatrogénica. Dejé un comentario en este mismo sitio con fecha de 1 de febrero de 2011 y no lo veo. ¿Sabéis si es por alguna causa técnica? Un saludo. Quedo a vuestra disposición.”
Como en el caso anterior, al día siguiente mi comentario fue retirado.
Metí un comentario infiltrado positivo y no hubo problema ninguno para que permaneciera en la página. ¿Conocéis al tío Ramón?
Volví de nuevo, con mi nombre de registro, a rastrear la página. Me metí en Alertas Farmacológicas, y ni rastro de Dronedarona, ni de ningún otro.
Me leí el apartado quienes somos y conflictos de intereses en el que se habla del buen hacer de la sociedad. Un largo documento cargado de buenas intenciones. Patético.
Las cosas, casi nunca, parecen lo que son. Casi nunca son lo que parecen.
Seguro que casi todos los cardiólogos que pertenecen a la sociedad son personas honorables a las que le mueve la perfección en su ejercicio profesional y que se unen a una sociedad considerando todos los beneficios que puede tener eso para ellos y para sus pacientes, pero los jerifaltes de la sociedad creo que no buscan lo mismo. Su sociedad, me parece, no es otra cosa que una plataforma de la industria más, bajo la que ejercer su influencia.
Apéndice: No llevaba más de dos días como residente en Madrid cuando fui invitado a la presentación de una de las sociedades científicas de Medicina Familiar en un hotel impresionante de la ciudad. Recuerdo el deslumbramiento que me produjo el acto, y sobre todo, el catering.
Reconducir a los especialistas hacia el movimiento “No Gracias” es una utopía hoy por hoy. La cabra tira al monte.
Pero me gustaría enormemente que las sociedades de Medicina Familiar y Comunitaria, de las que tengo en general una impresión buena, de las que leo sus revistas que consigo en el mercado negro porque me gustan bastante, y en las que participan, creo, los mejores profesionales del país, no tuvieran ninguna relación con la industria farmacéutica. Me gustaría poder ir a algunas reuniones científicas que convocan sin abonar un pastizal o sin que me lo pague La Bicha.
Recuperar la dignidad y el prestigio social de nuestro oficio quizá sea otra utopía comparable a la antes mencionada. Pero presentarnos como un colectivo unido que garantiza la independencia de sus acciones respecto a la industria farmacéutica, quizá no sea una mala manera de presentarnos ante la sociedad. Quizá no sea un mala manera de empezar.
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Roberto Sánchez
Médico residente cuarto año Medicina Familiar y Comunitaria
Centro de salud Prosperidad
Madrid
Correspondencia: robertojosesan@yahoo.es
http://www.1palabratuyabastaraparasanarme.blogspot.com/
En este mismo blog: http://farmacriticxs.blogspot.com/2010/12/docencia-de-la-decencia.html
(Gracias Roberto!)
lunes, 6 de diciembre de 2010
DOCENCIA DE LA DECENCIA

(¡Gracias Roberto por tu testimonio!)

En mi Centro de Salud acudí a una sesión clínica que se había anunciado en el programa de docencia como “El paciente diabético tipo 2 con mal control” o algo así. Según llego, encima de cada silla había un cuaderno con un bolígrafo, de publicidad de un fármaco. Tuve que ocupar un sitio en un extremo de la sala, en el que había una silla libre de material de papelería industrial, porque me he vuelto alérgico a este tipo de publicidad y pienso que si la toco me voy a contagiar de su poder embaucador. No sé por qué, pero algunos empiezan por aceptar una cuchara bien cargadita de ahumados y acaban yéndose a Bali con el dinero de una cuenta que no figura entre las de su patrimonio.
Según me siento, se acerca un hombre en traje y me extiende un papel para firmar.
- Toma, firma, con tu DNI, que es el listado de asistencia.
Consigo leer entre líneas una cláusula que reza que los datos de los firmantes podrán ser incorporados a la base de datos del laboratorio. Por supuesto no lo hago.
Da la charla un internista de mi hospital de referencia, debe tener 35, hoy va en traje.
Veinte minutos para hacer fomento de la terapia con gliptinas y luego cuarenta para hablar de un fármaco nuevo.
Me fui enfadado por asistir en horario de trabajo, en las instalaciones de mi centro, dentro del programa oficial de docencia, convocados los sanitarios, a presentaciones de fármacos bajo la apariencia de sesiones clínicas. La industria que evitaba en la planta de arriba iba también a tener que empezar a evitarla en la de abajo. Qué coñazo.
Al día siguiente, le escribí un correo a la responsable de docencia de mi Centro, en el que le pedía que por favor, detallara en las convocatorias de las sesiones, las que iban a estar manipuladas por la industria farmacéutica. Me comunicó que todas las que iban a dar médicos adjuntos de mi hospital de referencia venían con la firma de la industria.
Dos días después, había otra sesión de este estilo, se llamaba “Taller sobre osteoporosis”. Aunque me había dicho a mí mismo que no iba a ir a ninguna sesión de este pelaje, hice de tripas corazón y fui, porque este es uno de los temas que me preparé a conciencia para exponerlo a mis compañeros del Centro, dentro de las actividades formativas del último año de residencia.
Como me temía, la ponente, reumatóloga de mi hospital de referencia, ofreció una visión que nada tenía que ver con lo que yo había repasado que era la evidencia de hoy día, y mucho menos con las pautas de comportamiento en Atención Primaria. Mucho menos, con las pautas de comportamiento según el protocolo de nuestro programa informático OMI, vigente para todos los médicos de la Comunidad de Madrid.
La tuvimos, claro. Sin perder las formas de una discusión científica, pero la tuvimos:
1. Decía que a todas las mujeres que habían tenido una fractura hay que despistarle fracturas vertebrales con una serie ósea completa de columna vertebral, aun asintomáticas.
2. Consideraba factores de riesgo de fractura una densitometría patológica, tabaco, alcohol, menopausia precoz, vida sedentaria. Es más, llegó a decir que una densitometría patológica es un factor independiente para tener fracturas.
3. Consideraba que a una mujer de 46 años con la menopausia a los 42, fumadora, sedentaria, bebedora ocasional, sin antecedentes de fractura personal ni familiar, con IMC > 19, sin que tomara ningún fármaco, había que pedirle una densitometría.
4. Proponía estratificar con el FRAX. El FRAX no está validado en España, y además en nuestro país no existen umbrales de intervención.
5. Ni una palabra de prevención de caídas.
6. Ni una palabra de la edad como factor de riesgo independiente.
7. Otorga a la densitometría un valor que no tiene.
8. Clasifica a la osteoporosis en leve, moderada o grave.
9. Dice que una mujer independientemente de la edad que tenga por tener una fractura ya tiene una osteoporosis grave y ya debe ser tratada.
10. Ni una palabra del nuevo paradigma. Sigue considerando la osteoporosis como una enfermedad.
11. Yo le reprochaba casi de continuo que estaba haciendo recomendaciones contrarias a los protocolos de Atención Primaria de la Comunidad de Madrid. Y ella me decía que conocía a una persona que se había levantado de la mesa de consenso. Yo le comenté que si le decía yo cuántas sabía que se habían levantado de la mesa de consenso en la elaboración de la guía del Ministerio.
12. Me decía que esos consensos se hacían porque era lo que le interesaba a la Gerencia, porque era lo más coste-efectivo. Le repliqué que si me estaba diciendo que yo dejaba de tratar a uno de sólo de mis pacientes que lo necesitaba por una razón monetaria.
No puedo dejar de pensar, y con esto no digo que tenga la razón, que si yo no hubiera asistido, la reumatóloga hubiera acabado imponiendo sobre los asistentes su falsa verdad. ¿Sobre cuántos en cuántos Centros de Salud lo habrá hecho ya? ¿Cuántas falsas verdades me habrán impuesto a mí en temas en los que no tenía un conocimiento algo más extenso como en osteoporosis? ¿Cuánto le pagará el laboratorio por cada charla? (Se suele pagar 400 euros por una charla de cuarenta minutos). ¿Por qué tendrá interés un laboratorio en formar a unos médicos?
Me decía la doctora: Perdona, pero yo soy una profesional independiente. Yo le decía: Bueno, creo que un poco más independiente soy ahora mismo yo que usted.
En esta modalidad de engaño, estas sesiones preparatorias sirven para ir tomando el pulso al personal y al tema. Cuando ya está el terreno abonado, te meten el medicamento. En este caso sospecho que es Conbriza, Bazedoxifeno, último SERM (cuando nombraba un grupo para tratar lo hacía con éste y se negaron a contestarme a qué laboratorio pertenecían).
Conbriza tiene la mismas limitaciones metodológicas en los ensayos que todos los bifosfonatos. Demuestra en un primer ensayo que aumenta la densidad mineral ósea pero no que reduce fracturas. Así pues, fuerzan un segundo ensayo a tres años con pacientes de alto riesgo, un análisis post hoc.
Recordad que Ranelato de Estroncio, por ejemplo, acaba obteniendo su indicación de fármaco para prevenir fractura de cadera de un post hoc con pacientes mayores de 80 años, con una T en fémur entre – 3 y – 4 y con una prevalencia de fracturas del 60%. Y luego vamos y se lo ponemos a la mujer de 50 años que no tiene nada de nada.
Como la Agencia Española del Medicamento le da el visto bueno, ya se puede llevar a 160 eminentes ginecólogos a cenar al restaurante Loft 39, un lugar bien lujoso de Madrid.
Llevamos a una doctora de no se qué sociedad científica y al también eminente ginecólogo, Santiago Palacios, director de la Fundación Palacios, que tiene unos conflictos de interés que no entran en un folio por las dos caras. En su Fundación, hace densitometrías gratis a mujeres mayores de 55 años. Anuncia con desfachatez que la primera opción de tratamiento en mujeres menores de 70 años son los SERM. Y los medios se encargan de difundir a diestro y a siniestro esta información.
¿Sabéis lo que me ha costado a mí conseguir información en contra de los bifosfonatos? Casi he tenido que pagar a confidentes, como la policía. Tengo una parte de mi sueldo de fondos reservados, como el GAL, no me jodas.
De los efectos secundarios en general de los bifosfonatos y característicos del grupo, de aumentar riesgo tromboembólico, como Raloxifeno, ni una palabra.
Recordad, por ejemplo, que con Ranelato de Estroncio hay que tratar a 300 mujeres para prevenir tres fracturas y provocar dos eventos tromboembólicos.
La osteoporosis es un buenísimo ejemplo de lo que ha conseguido la industria con su manipulación y su mentira. Un steak tartar por aquí, un congresito por allá y cuando te quieres dar cuenta estás poniendo un bifosfonato. Si partes de la base que está bien indicado, lo cual es mucho pedir (nunca en pacientes sin fractura previa, nunca en pacientes sólo por tener una densitometría patológica, además de otras muchas), hay que explicarle a la paciente que lo va a tener que tomar todos los días o las semanas durante 5 años, en ayunas, sin poder tomar nada en la próxima media hora ni poder tumbarse en la próxima hora, para reducirle el riesgo de tener una fractura como máximo el 2,8% (disminución absoluta del riesgo máxima, demostrada por Alendronato), suponiendo que pongas Alendronato que es el que está indicado de primeras para prevenir fractura vertebral o Risendronato, para prevenir fractura de cadera. Y que vaya rezando la paciente para no tener alguno de sus efectos secundarios frecuentes pero leves (disconfort abdominal, reflujo) o raros pero graves (cáncer de esófago, fracturas atípicas – parece ciencia ficción, pero la FDA y la EMEA ya han sacado sus respectivas notas de alerta – y osteonecrosis del maxilar – hubo demanda contra Merck por este tema en EEUU -.
Sólo con la compra a los médicos por parte de la industria, se pueden explicar ciertas cosas. No digo yo que hagan mala praxis mis compañeros, ojo, todos los médicos somos personas rectas, ecuánimes. Pero algunas son fácilmente manipulables, no contrastan y unos ensayos que aumentan densidad mineral, que no vale para nada, porque no te disminuyen riesgo de fractura, con el buche repleto de delicatessen se ven de otra manera.
Sólo así se explica que algunos traumatólogos pongan Teriparatida de primeras (osteosarcomas en ratas a los 18 meses de tratamiento), que una paciente lleve tomando diez años Risendronato sin saber que debe estar de pie los 30 minutos siguientes, que mande a una paciente a valorar indicación quirúrgica por gonartrosis y se le diga en tres minutos de consulta: esto es de los huesos señora, y se ponga a la brava Risendronato. Que se ponga un bifofosfonato sin estratificar riesgo, sólo con densitometría patológica (mal endémico).
Es que no hay una paciente que venga de la privada que tenga puesto un bifosfonato con indicación. Ni una, chacho.
Y así.
En los Centros de Salud se permiten sesiones clínicas que vienen de mano de la industria para darnos directrices contrarias a las que proponen los de Atención Primaria y los de Farmacia.
A los de Farmacia de mi Área, gente que se deja la piel por hacer unos boletines de magnífica calidad, no les hace caso ni cristo.
Yo sabía que la corrupción entre la industria y el sistema estaba arriba, en el Ministerio, que actúa con mísera connivencia.
Lo que no sabía es que las Gerencias se encuentran también infectadas, ya que la manipulación ideológica de los sanitarios en los Centros de Salud se encuentra regulada en base a unos formularios de solicitud de este tipo de actividades desde arriba. Los de arriba no sólo tienen conocimiento del tema, si no que preveen este tipo de desviación.
No quiero pensar a cambio de qué.
Después de algunas de estas sesiones, los laboratorios llevan un catering de la tienda de abastos más cara del barrio y todos a mover el bigote alegremente pensando que se hace gratis y que se está aprovechando uno del laboratorio, cuando los profesionales no se hacen a la idea de cómo ni cuánto lo es al revés.
Al final de todo, los pacientes.
Por un lado víctimas también de la intoxicación de la industria, que sabe que hay que prolongar los pseudópodos hacia sus ámbitos de acción, como las asociaciones de pacientes, como las campañas (ahora toca EPOC, o cribado poblacional de diabetes, ningún fundamento científico y connivencia del Ministerio). Al final los acaban convirtiendo también a ellos en adalides de las prácticas proindustriales, tras beneficios directos o esperanzas de indirectos.
A veces, delante de la cartillera (dícese de la usuaria que cree que por cotizar tiene derecho a todo en la Seguridad Social), cuando me come la oreja con lo de los genéricos o con los bifosfonatos, me dan ganas de decirle: ¿Sabe lo que significa que el médico que tiene usted delante esté firmando la receta con un boli bic y no con uno de publicidad de un fármaco? Muchos disgustos me cuesta, mucho esfuerzo, mucha prolongación de jornada, mucha atención continuada.
¿Sabe usted el dinero que dilapida el Estado aprobando los fármacos que aprueba (23% de novedades anuales contra 6,2% del Reino Unido)? ¿Sabe lo que cuesta que los médicos podamos prescribir no sé cuántos IBP sin que ninguno haya demostrado superioridad frente a Omeprazol? ¿Sabe usted lo que cuesta tener a 5 personas en una Gerencia haciendo boletines farmacoterapéuticos que dicen que no hay que prescribir más IBP que Omeprazol para que los médicos, tras aceptar los regalitos de la industria prescriban Lansoprazol, que cuesta cinco veces más? ¿Sabe que los sueldos de los de las Gerencias y el dinero con el que se financia un fármaco que no vale para nada más que otro y que cuesta cinco veces más, sale del dinero del contribuyente? ¿Qué actitud tomaría la cartillera ante tal desfalco al ciudadano?
Por otro lado, parte sensible.
El paciente, ese ser que todo el mundo implora y secuestra para hacer lo que quiere, bien sea en beneficio ajeno o propio, se ha convertido en lo mismo que el ciudadano para los políticos. Una excusa para dar satisfacción a sus propias ansias.
Compartiendo asiento a la puerta del Centro de Salud, con esos hombres en traje y esas mujeres con vestidos de noche. Teniendo que soportar el soborno al que se somete a su médico con múltiples regalos, delante de sus narices. (Eso porque el médico se deja, claro).
Siento, tengo que decirlo, profunda tristeza y compasión (hasta me inspiran algo de respeto) por aquellos profesionales íntegros, que no comulgaban con la industria y que acabaron encontrándose debajo de su área de influencia debido al maltrato recibido por la Administración.
Estamos permitiendo que los que tienen unos planteamientos de la práctica médica que pudieran parecer próximos al paciente pero que pueden volverse en su contra (el caso de los bifosfonatos es flagrante) y a los que le importa un cojón las consecuencias del tratamiento con bifosfonatos, de la terapia hormonal sustitutiva, del sobrediagnóstico y del sobretratamiento y sólo buscan su propio beneficio, campen a sus anchas por los centros de salud, digan lo que les da la gana sin que nadie les ponga freno, promuevan prácticas en contra de toda evidencia en nuestras instalaciones, con nuestro tiempo, con nuestro sueldo, que nos ganamos nosotros pero que paga el contribuyente.
La influencia de la industria debe existir para el que la quiera recibir, está en su derecho (por cierto, no conozco a nadie que quiera hacerlo que no obtenga algún tipo de beneficio a cambio), pero fuera de los Centros de Salud.
Este fenómeno que describo, lo describo en mi Centro y en mi Gerencia porque son los que conozco pero pasa en todos los Centros, en todas la Gerencias, a escala nacional y planetaria.
Hay que sacar a los representantes farmacéuticos de los vestíbulos de los Centros de Salud y a sus sesiones (promociones encubiertas) de los programas de docencia de los mismos.
Seguimos en pie (es un lema que compartimos con las mujeres que toman bifosfonatos la media hora después de la toma).
Un abrazo.
Roberto Sánchez
Médico residente de cuarto año, Medicina Familiar y Comunitaria
Centro de salud Prosperidad
Madrid
Antonio, te la dedico, que durante la enfermedad y el ingreso de tu padre en el hospital, tuviste que compartir aborchornado pasillo con los hombres de los trajes.
jueves, 28 de octubre de 2010
por favor, ¿hay un médico a bordo?
Ahora, en verano, habrá millones de vuelos y cientos de personas que se encontrarán mal a miles de metros del suelo. Entonces se oirá el famoso y temido 'por favor, ¿hay un médico a bordo?'.
El resto de los pasajeros continuarán tranquilos, disfrutando de su viaje, con la seguridad de que nunca se va a oír por el altavoz anuncios que digan 'por favor, ¿hay una peluquera a bordo? Hay una señora muy despeinada'. O, 'si hay un arquitecto, por favor, que se pase por cabina que el piloto necesita una segunda opinión sobre los planos de su casa'. Y, mucho menos, 'tenemos un pleito entre dos pasajeros que quieren apoyar el brazo en el apoyabrazos a la vez, ¿hay un abogado en el avión?'. No, claro, qué tontería. La salud es, al fin y al cabo, lo único realmente importante y el médico siempre está en la obligación de cumplir con su misión de buen samaritano de lujo.
El problema es que una llamada de este tipo es complicada. El susodicho facultativo se puede haber tomado unas cuantas cervecitas de esas que ahora hay que pagar, o a lo mejor le aterroriza volar y lleva un colocón a valium.
Pero lo peor es la especialidad.
'Hola soy médico, ¿en qué puedo ayudar?'. Y al decirlo ves a esta señora detrás agarrándose el pecho y algo azulada. Si eres psiquiatra, forense, anatomo-patólogo, microbiólogo, incluso traumatólogo o cualquiera de las otras especialidades bien lejanas a la urgencia médica, en ese momento no sabes dónde meterte o incluso te arrepientes de no haber metido calzoncillos/bragas de recambio en el equipaje de mano. No puedes hacerte el loco, porque probablemente seas el único del avión que sabe a qué lado está el hígado, pero claro, de ahí a hacerte responsable de la señora color pitufo, va un mundo. El psiquiatra puede asegurarse de que la señora no se deprime mientras se muere y el traumatólogo le puede revisar las caderas y, si sobrevive, proponerle una prótesis. El forense, si se espera un ratito, lo mismo es útil y el anatomopatólogo puede ir revisando los filetes de la comida, más no.Lo cierto es que uno no puede pedir a la azafata que sea más específica y lance un aviso tipo: 'por favor, si hay un médico de familia-de urgencias-cardiólogo-internista o intensivista, que dé un paso adelante y los demás médicos, que callen para siempre'. No, porque un médico es un médico y si hasta los familiares y amigos no distinguen categorías y le consideran a uno 'chica para todo', mucho más un extraño. Porque ser el médico de la familia tiene su miga y tiene connotaciones variadas. La responsabilidad que te cae encima el día que entras en la facultad, nunca la viste venir. En caso de problemas graves de salud de alguien cercano te conviertes en el cabecilla, filtro, traductor, mensajero y representante de tu tribu. Hasta el familiar más extrovertido o fanfarrón, el que siempre elige el vino, en la vida real, te pasa la batuta y te quedas solo ante el peligro.
Y ante los pequeños altercados de salud de tu gente más cercana, siempre estás ahí, a cualquier hora e independientemente de tu especialidad o de la distancia para atender las ansiedades, preguntas y aclaraciones.Hay hermanos de los que sólo sabes cuando tienen un niño malo, cuñados plastas de los que te cuentan hasta cuando les sale un grano, hermanas que te obligan a decidir si ponen las vacunas de pago a sus hijos o no, tíos que te cogen por banda para hablarte de un hombro que les duele o madres que te leen cifra por cifra sus análisis de sangre esperando que tú, por supuesto, te sepas todos los valores normales.
Uno se va haciendo a ello, disfrutando de esa manera peculiar de querer a tu familia, imaginando lo aburrido que debe ser que los familiares te llamen sólo para contarte las vacaciones o los problemas con la hipoteca. Haces una medicina distinta, en algunos casos incómoda, pero en otros, tremendamente agradecida. Siempre recordaré las veces que desde Inglaterra y por teléfono tuve el privilegio de diagnosticar bronquiolitis o 'croup' a algún que otro sobrinillo. Y, además de las azafatas, cajeras de supermercado y familiares para los que siempre estás de guardia y listo para salir corriendo a una llamada de altavoz o teléfono, están todos esos extraños que aprovechan cualquier momento para hacerte una consulta. Siempre me acuerdo de un fontanero que vino a arreglarme la ducha, trabajo que le llevó un par de minutos, y después, al enterarse de que yo era médico, me consultó durante un rato por las amigdalitis de su niño, los problemas ginecológicos de su mujer y sus propios dolores de espalda y seguidamente me atizó una cuenta que me dejó el bolsillo temblando (sin recibo, claro). Se me pasó por la cabeza la situación contraria, ver yo a este hombre como paciente y luego, como el que no quiere la cosa, pedirle que me arregle la lavadora rota, gratis claro. No, qué locura, por favor, un médico es de todos y para todo. Así que esto es lo que hay, que a los médicos, todo el mundo disfruta criticándolos, pero a ver en qué otra profesión vive uno siempre de guardia... En fin, disfruten del verano que luego tienen todo el invierno para ponerse malos.
